miércoles, 7 de marzo de 2012

¡Cómo pudiste hacerlo!



Ayer como todos los 5 de Julio fue cumpleaños de María, y como siempre lo olvidé por completo, pero, ¿saben? es algo que no puedo evitar, olvido: nombres, fechas de cumpleaños, horarios, números de teléfono, la lista de las compras, hacer las compras…, una vez le pregunté a mamá si de pequeño había tenido algún accidente conmigo, en especial golpes en la cabeza, pero nada, solo un pequeño raspón en la rodilla cuando tenía 3 años. Pensé: obviamente nadie se queda pendejo por un golpe en la rodilla.
Ese viernes fue como todos, me levanté temprano, hice ejercicio, me bañé, bebí café y me fui, como siempre María se quedó dormida hasta tarde con el pretexto de que los niños la agotan, la vi dormida y me pareció tierna, decidí no hacer mucho ruido para no despertarla, pobrecita, trabaja tanto la pobre. Llegué a la oficina y no había llegado nadie, supuse que había llegado más temprano, -¡ahora si me gano el bono especial del mes!- pensé, me dispuse a trabajar, y conforme pasaban los minutos fueron llegando mis compañeros del trabajo:-¡Quíubole mi Roy! , me dijo el gordo Enriquez, - todo bien ¿tú qué tal?- le contesté, tratando de evadir conversación, solo que casi nunca funciona eso de evadir al gordo, se detuvo a platicarme que estaba emocionadísimo porque el jefe lo había invitado a cenar,:- ¡orale, ya ligaste!- le contesté. Eso si creo que funcionó porque segundos después se retiro a su escritorio, después de eso recuerdo haber pasado todo el día haciendo estadísticas aburridísimas y después de eso, casa. Cuando llegué a la casa vi que no había nadie, me reproché porque de seguro había olvidado hacer de nuevo las compras y María resignada había ido al mercado, decidí aceptar la situación cómodamente, total siempre se me olvida hacer las compras. Fui al refrigerador y saque una pizza pre-preparada para ponerla en el micro, mientras se preparaba fui a escoger una película de mis favoritas, porque de seguro María tardaría en llegar, de seguro después de las compras iría con su madre para dejarle algunas cosas y de ahí pasarían a rentar algún videojuego para los niños. Escogí el “El silencio de los inocentes”, me encanta esa película y ya que estaría solo y sin ruido podría disfrutarla sin preocupaciones. El micro aviso tener la pizza lista, me puse cómodo en el sofá y a disfruta de mi soledad, no pasaron más de 15 minutos cuando escuché ruidos en las recamaras, -¡ya se metieron a robar!: pensé. Deje las cosas suavemente en la mesa para levantarme y no hacer ruido, tomé uno de los palos de madera que días atrás había guardado para arreglar la mesa del comedor, me decidí a subir, conforme me iba acercando los ruidos incrementaban, pero ya no parecían provenir de personas que quieren robar, se acercaban más a gemidos que a otra cosa. -Es en nuestra recámara, ¡ahí estaba María con otro hombre, que no reconocí, abrí la puerta y- ¡Qué chingados haces María!, ¿quién es este pendejo?, ¡vístete!, me sentía tan mal que humillado era poco. María no sabía que explicación darme, entre que se vestía y lloraba no se le entendía nada, decidí tranquilizarme porque era obvio que ya tenía rato poniéndome los cuernos, despidió a su amante y fuimos a la sala para arreglar las cosa. -¡Que chingados te pasa María!, ¿qué ya no te gusta hacerlo conmigo?, ¿ya no me amas?.
María: No es eso, solo que…
Roy: ¿Qué?
María: ¿Sabes que fecha es hoy?
¡Claro!, era su cumpleaños, en ese momento supe que lo había arruinado todo mi maldita mente olvidadiza, solo que eso no era razón suficiente para engañarme, además no podía aceptar mi error, su falta seguía siendo mucho más grande que la mía.
Roy:   ¿qué?, obvio no olvidé tu cumpleaños, tenía una sorpresa preparada para ti, te iba a llevar a la playa éste fin de semana, como llegué a la casa y no encontré a nadie, pensé en darte la sorpresa para cuando regresaras de con tu madre.
María: ¡pensé que se te había olvidado como siempre, y que como cada viernes te vas con tus amigos al bar y regresas muy tarde!....
Continuará…

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